En el Valle de Tena tenemos un rico patrimonio histórico pero uno de nuestros mejores exponentes son las casetas o también denominadas Tena. De forma circular o cuadradas asentadas en nuestros campos se ubican estas construcciones de una belleza singular.
Disponen de un cúpula de losas en el tejado pero sin chimenea ya que el humo salía entre las piedras y a veces ponían «sirrio» de oveja como impermeabilizante y algunas las cubrían con tasca para que el agua deslizara por la hierba. Rara vez les habilitaban un ventanuco que valía para vigilar el ganado o comprobar la meteo, la denominada Solpena de Aznar en Hoz de Jaca si que lo lleva. Su espacio era reducido, pero podían dormir dos o tres pastores, dependiendo el tamaño porque las medidas máximas de este tipo de construcciones era de 2,80 mts. altura por diámetro exterior 13,50 mts., diámetro interior 2,60 mts. y grueso de las paredes 0,80 mts. La entrada de estas casetas «tena» se construía estrecho para evitar que los animales de grandes dimensiones accedieran a ella, especialmente los osos que llegaban de Francia a final de otoño para aguantar mejor la hibernación.
Total existen un total de 298 casetas, 157 en el Quiñon de Sallent, 54 en el Quiñon de Panticosa y 87 en el Quiñon de La Partacua.
Solían orientarse hacia el este paras aprovechar los rayos de sol, pero las que estaban pegadas a paredes tenían que adaptarse al terreno.